Latencia: por qué cada milisegundo importa en las redes de telecomunicaciones
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Cuando evaluamos una conexión solemos pensar primero en su velocidad. Sin embargo, existe otro factor fundamental para muchas aplicaciones digitales: la latencia.
La latencia representa el tiempo que tarda la información en desplazarse entre dos puntos de una red.
Y disponer de muchos gigabits por segundo no garantiza necesariamente que ese recorrido sea rápido.
Distancia y arquitectura de red
La latencia depende de múltiples factores: distancia física, equipos atravesados, congestión, procesamiento y ruta utilizada.
Por ello, dos conexiones con la misma capacidad pueden ofrecer comportamientos muy diferentes.
Cuanto más directo sea el recorrido entre origen y destino, menor puede ser el tiempo necesario para intercambiar información.
Esta es una de las razones por las que el peering y la interconexión directa entre redes pueden mejorar el rendimiento.
¿Dónde es especialmente importante?
Aplicaciones financieras, gaming, comunicaciones en tiempo real, cloud, industria conectada, inteligencia artificial distribuida o determinados servicios 5G pueden ser especialmente sensibles a la latencia.
También es relevante en la interconexión entre centros de datos.
A medida que la capacidad informática se distribuye entre diferentes localizaciones, la distancia y el diseño de la red que las conecta adquieren mayor importancia.
Latencia y rutas de larga distancia
Diseñar una red eficiente no consiste simplemente en conectar dos puntos.
También es necesario analizar qué recorrido realiza realmente la fibra y cuántos elementos atraviesa el tráfico.
Por eso, capacidad y latencia son dos variables diferentes pero complementarias.
Para Rurix, el diseño de rutas de larga distancia y la conexión con nodos estratégicos son elementos clave para ofrecer recorridos eficientes. Cuanto más directa y diversificada sea la infraestructura disponible, mayores serán las posibilidades de optimizar el transporte de tráfico entre territorios y centros digitales.
Las nuevas infraestructuras digitales necesitarán transportar cantidades crecientes de información, pero también hacerlo mediante rutas cada vez más eficientes.